Con la llegada del otoño aparecen también unas de las condiciones más favorables para el crecimiento de muchas setas: humedad, temperaturas suaves y materia orgánica en el suelo. Durante los paseos por parques, jardines, caminos o zonas de campo, es posible que nuestro perro encuentre alguna y decida olfatearla o incluso ingerirla.
El problema es que no todas las setas son seguras para los perros. Algunas pueden provocar únicamente alteraciones digestivas leves, mientras que otras contienen toxinas capaces de afectar al sistema nervioso, el hígado o los riñones y llegar a poner en riesgo la vida del animal.
Por eso, ante una posible ingestión, no conviene esperar a que aparezcan los síntomas.
¿Por qué las setas pueden ser peligrosas para los perros?
El aspecto de una seta no permite determinar de forma sencilla si es tóxica. Existen numerosas especies y algunas pueden resultar especialmente peligrosas incluso en cantidades relativamente pequeñas.
Además, determinadas intoxicaciones pueden tener un periodo de latencia. Es decir, el perro puede parecer encontrarse bien durante varias horas después de haber ingerido la seta y desarrollar posteriormente signos de intoxicación. En el caso de algunas setas hepatotóxicas, los primeros síntomas digestivos pueden aparecer entre 6 y 24 horas después y el daño hepático puede continuar evolucionando.
Por este motivo, que un perro se encuentre aparentemente normal después de comer una seta no significa que el riesgo haya desaparecido.
¿Qué síntomas puede provocar una intoxicación por setas?
Los signos dependen del tipo de seta, de la cantidad ingerida y de las toxinas presentes. Algunos de los síntomas que pueden aparecer son:
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Vómitos.
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Diarrea.
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Salivación excesiva.
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Dolor abdominal.
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Falta de apetito.
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Debilidad o decaimiento.
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Deshidratación.
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Desorientación o cambios de comportamiento.
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Falta de coordinación.
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Temblores.
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Convulsiones.
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Aumento o disminución de la cantidad de orina.
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Ictericia, que puede manifestarse como una coloración amarillenta de las mucosas.
En las intoxicaciones que afectan al sistema nervioso pueden aparecer temblores, desorientación, alteraciones de la coordinación y convulsiones. En otras, el principal problema puede ser el daño progresivo del hígado o los riñones.
Importante: los síntomas pueden tardar en aparecer
Uno de los principales riesgos de la intoxicación por setas en perros es pensar que, si el animal está bien durante las primeras horas, no ha pasado nada.
Algunas toxinas producen síntomas rápidamente, mientras que otras pueden tardar muchas horas en manifestarse. Las amatoxinas, presentes en algunas especies de Amanita, Galerina y Lepiota, pueden provocar una intoxicación hepática grave.
Por eso, ante la sospecha de ingestión, es recomendable actuar antes de que aparezcan los signos clínicos.
¿Qué hacer si tu perro ha comido una seta?
Si has visto a tu perro ingerir una seta o sospechas que puede haberlo hecho, sigue estas recomendaciones:
1. Retíralo de la zona
Evita que continúe comiendo setas y aléjalo del lugar para impedir una nueva ingestión.
2. Contacta cuanto antes con un veterinario
No esperes a que aparezcan los síntomas. La rapidez de actuación puede ser especialmente importante cuando se trata de determinadas toxinas. El tratamiento de una intoxicación dependerá del tipo de sustancia ingerida, del tiempo transcurrido y del estado del animal.
3. Si es posible, conserva una muestra de la seta
Si puedes hacerlo de forma segura, recoge una muestra de la seta que haya podido ingerir y llévala a la clínica. También puede ser útil realizar fotografías en las que se vea claramente el sombrero, las láminas, el pie y el entorno donde se encontraba.
Esta información puede ayudar a los profesionales a intentar identificar la especie y valorar el posible riesgo.
4. No provoques el vómito por tu cuenta
Ante una posible intoxicación, no administres remedios caseros ni intentes provocar el vómito sin indicación veterinaria. La inducción de la emesis no es apropiada en todas las situaciones y puede estar contraindicada dependiendo del tóxico y del estado del animal.
¿Cómo se trata una intoxicación por setas?
El tratamiento dependerá de la toxina implicada y de la situación clínica del paciente.
Cuando la ingestión es reciente y está indicado, el veterinario puede valorar medidas para reducir la absorción del tóxico. En determinados casos se utiliza carbón activado y pueden ser necesarios tratamientos de soporte, como fluidoterapia intravenosa y medicación para controlar vómitos, alteraciones neurológicas u otros síntomas.
Si existe riesgo de afectación hepática o renal, pueden realizarse analíticas y controles seriados para comprobar cómo están funcionando estos órganos. Algunas intoxicaciones requieren hospitalización y monitorización estrecha.
¿Cómo prevenir la intoxicación por setas en perros?
La prevención es especialmente importante durante el otoño.
Durante los paseos:
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Vigila a tu perro cuando camine por zonas con abundante vegetación.
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Evita que olisquee o ingiera setas.
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Presta especial atención en parques, jardines y zonas boscosas.
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Si tienes jardín, revisa periódicamente si han aparecido setas y retíralas de forma segura.
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Trabaja el “suelta” o “deja” para evitar que ingiera objetos o sustancias durante los paseos.
Y recuerda: no es necesario saber qué especie de seta ha comido para pedir ayuda veterinaria. Si existe sospecha de ingestión, lo importante es actuar rápidamente.
Este otoño, más prevención durante los paseos
Las setas forman parte del paisaje otoñal, pero algunas pueden representar un riesgo importante para nuestros animales.
Si tu perro ha podido ingerir una seta, contacta con tu clínica veterinaria cuanto antes, aunque aparentemente se encuentre bien. Una actuación temprana permite valorar el riesgo y comenzar las medidas necesarias cuando corresponda.
En Clínica Veterinaria Alborán estamos para ayudarte a cuidar de su salud durante todo el año.
Ante una posible intoxicación, actuar a tiempo puede marcar la diferencia.



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